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Trópico frío
En ningún lugar hace más frío
que en un país caliente
cada gota
de la más sutil llovizna
intercalada
en nuestros huesos
constituye una gota
todavía más amplia
e interminable
por eso es tan difícil
no sentirla en su frío
cuando nos morimos de calor
sería igual a olvidarse
de que nosotros
también estamos adentro
de esa pequeña gota
iluminados
como si el agua
representara a otro tipo de luz
más explosiva y más caliente
que nuestro país frío
donde nos ha costado mucho
darnos este abrazo
mucho
muchísimo
y ahora creo que entiendo
la razón
a veces tienen que salir
demasiadas gotas
por nuestros ojos
a veces hay que recuperar
juntos la fuerza
con la que nos hemos ido
lastimando
convertirla en semillas
como si fueran gotas
de una tierra iluminada
convertir el vacío de los abrazos
que no nos dimos
en un único y diminuto
espacio de aire entre
nuestras vidas
La masa de la tortilla es la masa del Amor
Ni todos los compadres
y comadres reunidas,
soplando balas que parecían
Burbujas de Amor,
pudieron henchirlo
de la más rara luz,
apenas un aire desdibujado,
oscureciendo
los cielos negros del Asentamiento,
la hilera de casas más larga
que jamás se haya visto
por nuestros Basurales,
ni todos los compadres
y comadres reunidas,
haciéndole un protocolo
de resurrección cardiopulmonar
que aprendieron en la tele,
durante las noches frías
de nuestro país caliente,
cuando todo el Mundo,
todos juntos hacíamos zapping,
iguales a aquella historia terrorífica,
en la que todos los chinos de la China
darían un salto sincronizado,
haciendo temblar al Mundo,
eran noches en las que deseábamos
que el sol saliera para sentir
nuestra vida de una forma
coherente con el Asentamiento,
la hilera de casas más larga
y más bella,
donde todos los compadres
y comadres reunidas,
soplaban balas que parecían
pececitos dorados surcando el aire
y no era el aire,
sino un agua incapaz de mojar,
un cuerpo más seco que la misma tierra,
entrando en ella como una semilla,
dándole forma al Alimento,
a la Felicidad de todos los compadres
y comadres reunidas,
alrededor de una fogata invisible,
disfrazada de Home Boy Crazy,
iluminando.
Jardín
Nuestro horizonte estalló
como un jardín de enigmas
floreciendo en las manos de un genio,
o en las manos de alguien
capaz de intuir la respuesta
ayudado con el puro azar,
la vida es una cacería
donde la presa pierde su materia,
avanzamos ciegos,
con los ojos vendados
y una escafandra inexistente,
entonces inicia la inmersión
en esas aguas demasiado tóxicas,
alguien podría confundirlas
con la espesura de un bosque,
si no fuera porque es imposible respirar,
mejor continuamos nadando
y haciendo horrendas acrobacias,
hasta la emergencia de un haz,
o de un machetazo de luz:
y es el florecimiento de un jardín
de enigmas imposibles,
solucionados con facilidad,
por una persona que jamás
pensamos que podía existir.
Alan Mills. Guatemala, 1979.
Ha publicado los libros Los nombres ocultos (2002), Marca de agua (2005), Poemas sensibles (Praxis, México, 2005), Testamentofuturo (www.librosminimos.org, 2007), Síncopes (Literal, México: 2007; Zignos, Perú: 2007; Mandrágora Cartonera, Bolivia: 2007; Rouge Inside, Francia: en prensa); Caja Negra XX 2012 (Rede de los poetas salvajes, México: 2009); y Trenes de Alta Velocidad (Santa Muerte Cartonera, México: 2009).
Mantiene el blog Revólver, www.alanmills.blogspot.com.
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